Cuarenta años delante del mismo caballete
La historia de Rosales no empieza en una escuela de bellas artes, sino en un taller de rotulación a mano. De ahí salen las dos cosas que siguen definiendo su obra: el aerógrafo y la obsesión por el rostro.
El principio: letras, no cuadros
1979 — 1985Antes de vender un solo cuadro, Rosales pintaba carteles: rótulos de comercio, letreros de bar, motivos en carrocerías. Aprendió el oficio de pie, con plantilla y aerógrafo, en un trabajo donde un error no se disimula: se repinta entero.
Esa disciplina explica su forma de trabajar hoy. Empieza por el fondo, avanza por capas finísimas y deja el rostro para el final, cuando el resto del cuadro ya está resuelto. Nada de correcciones encima: cada capa tiene que quedar bien a la primera.
En 1985 alquila un local pequeño, cuelga tres piezas propias en la pared y empieza a firmar. Ese local es el origen de Rosales Gallery.
La trayectoria, década a década
Cuatro etapas claras: el oficio, el clasicismo, los iconos y el volumen.
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1985 — 1994El oficio
Retratos por encargo de familias del barrio y rotulación artística. Aprende a trabajar con plazo, medida exacta y marco incluido: la costumbre que todavía rige la galería.
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1995 — 2007El clasicismo
Viaja a Florencia y vuelve pintando mármol: Davides, sibilas, bustos romanos. Incorpora el pan de oro y los relieves sobre tabla, y empieza a exponer fuera de la ciudad.
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2008 — 2019Los iconos
Cruza el retrato clásico con la cultura popular: 2Pac, Biggie, Marley, el Joker. El formato crece hasta los dos metros y las obras empiezan a salir a casas de coleccionistas fuera de España.
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2020 — hoyEl volumen
Salta del lienzo a la resina: bustos, animales y objetos pintados a mano, uno por uno. La galería abre venta directa desde el taller y el encargo personalizado pasa a ser la mitad del trabajo.
Cómo pinta
Método y materialesEl volumen del rostro se construye con aerógrafo, en velos de color casi transparentes. El pincel entra al final, solo para los brillos, las pestañas y los filos que tienen que cortar.
Acrílico para los fondos y las manchas de color; óleo para la piel, porque permite trabajar húmedo sobre húmedo. El pan de oro se aplica a mano y se pule, nunca se imita con pintura dorada.
Lienzo de lino imprimado a mano para los retratos, tabla para los relieves y resina maciza para la escultura. Cada pieza se barniza en dos pasadas y se firma en el frente y en el dorso.
Ese es el tiempo real de una obra según formato y detalle. No se trabaja en serie: en el taller hay como máximo tres piezas abiertas a la vez.
“Un retrato está acabado cuando entro en el taller por la mañana y el cuadro me mira antes de que yo lo mire.”Rosales, taller de Valencia
Exposiciones y reconocimientos
Selección de la trayectoria expositiva.
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Cuéntale la idea directamente: un rostro, una medida, una pared. Te manda boceto, plazo y precio antes de empezar.